Es una tapa que se ha ido perdiendo y son pocos los bares que la ofrecen; pero su elaboración no es complicada.
Para ello hay que contar con: una bandeja de higaditos de pollo, cebollas , laurel, sal, vino, pimienta y aceite de oliva virgen.
Una vez lavados los higaditos se trocean en un tamaño mediano (3-4 cm) y se ponen aparte.
En una sartén, en donde hemos puesto el aceite de oliva virgen, se van rehogando el laurel y la cebolla, esta última cortada en trozos pequeños o a rodajas finas, según gusto, hasta que esté transparente.
A continuación se echan los higaditos en la sartén y se adereza, con arte, con varios granos de pimienta, y la sal...todo esto con fuego fuertecito.
Cuando están casi hechos, el cocinero ha visto su cambio de color y de textura, se echa un vaso de vino blanco... y se deja seguir el proceso hasta que el vino se ha absorbido.
Se debe servir de inmediato, es una de las buenas impresiones gastronómicas que produce.
Como con todas las vísceras , es recomendable acompañar con vino tinto.
Yo los he tomado con cerveza, tinto de valdepeñas...e incluso blanco de la misma zona, y siempre me han sabido deliciosos.
La almoronía es un potaje de raices judeo-arábigas, cuyos ingredientes son:patatas, judias verdes, cebollas, pimientos verdes, berza, calabaza, tomates, ajo, aceite de oliva virgen, sal, pimienta y pimentón, amén de habas secas. El objeto de este blog es compartir y mezclar sabores, opiniones, lecturas, comentarios, sobre todo lo posible, respetando la independencia y potenciando esos sabores ácidos, picantes y sabrosos que una buena almoronía debe reunir.
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sábado, 4 de septiembre de 2010
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