jueves, 11 de agosto de 2011

LA XXIV SEMANA NEGRA DE GIJÓN – (Incursiones 2 )

El pasado 31 de Julio la Semana Negra de Gijón cerraba sus puertas tras el balance y clausura por parte de su director Paco Ignacio Taibo II; simultáneamente se daba el banderazo de salida para la celebración de la XXV Semana Negra.
La Semana Negra es un proyecto distinto de lo que en nuestro país e internacionalmente podría ser un encuentro entre escritores, lectores y libreros relacionados con la novela de género.
Es un evento, cuya duración es de diez días que se inicia con la salida del Tren Negro en Madrid el viernes y culmina dos domingos más tarde, en donde: autores, lectores, curiosos, veraneantes, paseantes, vendedores, libreros, artistas, músicos, fotógrafos, periodistas, organizadores, restauradores, buscavidas, poetas e “indignados” este año, se amalgaman en carpas, casetas, chiringuitos y calles abarrotadas para decirnos que la cultura es todo eso.
Mañanas de letargo, que inician su desperezar a la hora del mediodía para iniciando un almuerzo, con sobremesa extendida, se prolongan en la Carpa del Encuentro en una tertulia en donde el público lector o simplemente curioso asiste, como oyendo tras una jaula de cristal, a los conciliábulos propuestos en el programa.
Devienen, a continuación: las presentaciones, las firmas, los brujuleos de quienes esperan al autor para presentarlo junto a su último libro, de los que ya lo hicieron, de autores que serán elogiados, preguntados y admirados por sus incondicionales, las minitertulias en los veladores externos ante una Pepsi, la entrevista del periodista con el tiempo justo o la del aficionado para ubicarla en sus páginas virtuales...y entre todos la ubicuidad de P.I.T. II.
La tarde avanza, los encuentros, las visitas a las librerías a saludar, firmar y comprar los libros que uno no quiere dejar de llevarse o encargar para su envío, la búsqueda de firmas- algunas injustificables sin esos recuerdos que el autor despertó con obras casi olvidadas- y acompañándolo todo la omnipresente música, un “chunda-chunda” que ora por un rincón , ora por otro se introduce en todos los espacios.
Pero...es la Semana Negra y sigue.
Cambió la manera de hacer política en el Principado y posiblemente de hacer cultura; el rector quiere Cultura - a ser posible controlada- ; los gijoneneses, quienes la han expulsado en algún caso de las proximidades de sus viviendas, convirtiéndola en un festejo itinerante, - no conscientes de la trascendencia de esta feria especial, que consigue traer a ciento cuarenta autores de todos los paises para mezclarlos con ellos y transportar el nombre de Gijón a todo el mundo - “preferirían que no la llevaran” ; lo cierto es que la continuidad, en la ciudad, ha ocupado un lugar importante en las conversaciones mantenidas a lo largo de demasiados días y en la prensa regional un lugar preeminente.
Que en la Semana Negra hay cosas a mejorar, sin duda, y entre ellas: abrir las tertulias de debate a la participación de los interesados que asisten a ellas desde la “platea”, sean lectores, estudiosos o expectantes; el lector- comprador de libros es un elemento importante a tener en cuenta a lo largo del proceso, aparte de ser el depositario de las historias que los autores ponen en papel o digitalmente. Potenciar, aún más, la presencia de autores que si no asomasen a sus carpas serían perfectos desconocidos, sea por política editorial o por no estar en los focos de atención. Posibilitar que tantos y tantos autores hispanohablantes transoceánicos, sin conexión editorial, puedan llegaqrnos a través de sus escritos siguiendo su progresión creativa.
Pero la Semana Negra es así, con fallos y aciertos y necesita seguir haciendo lo que durante veinticuatro años lleva, reduciendo los primeros e incrementando los segundos.
Me gustaría poder asistir a la XXV Semana Negra en Gijón.

Nota: He evitado dar nombres, habrían tantos...con quienes he compartido: buenos ratos, silencios, paseos, cervezas, copas, conversaciones... muchas gracias a todos.

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